Fases de la Luna: por qué cambian y cómo saber cuál había en una fecha

Fases de la Luna: por qué cambian y cómo saber cuál había en una fecha

La Luna puede aparecer como un delgado creciente, mostrar medio disco iluminado, dominar la noche completamente llena o desaparecer casi por completo del cielo. Estos cambios se repiten continuamente y reciben el nombre de fases lunares.

La causa no es que la sombra de la Tierra vaya cubriendo la Luna. El Sol ilumina siempre aproximadamente la mitad de nuestro satélite, igual que ilumina la mitad de la Tierra. Lo que cambia es qué proporción de esa mitad iluminada podemos ver desde nuestro planeta mientras la Luna avanza alrededor de nosotros. La sombra terrestre interviene solamente en situaciones especiales, como los eclipses lunares.

El ciclo completo, desde una Luna nueva hasta la siguiente, dura unos 29.5 días. Gracias a que este movimiento puede calcularse con gran precisión, también es posible saber qué aspecto tenía la Luna durante una boda, un nacimiento, un aniversario o prácticamente cualquier fecha histórica para la que existan datos temporales adecuados.

Por qué cambia la forma de la Luna

La Luna no produce luz propia. La parte brillante que vemos es superficie lunar iluminada por el Sol y reflejando una pequeña fracción de esa luz hacia nosotros.

En cualquier momento normal del mes, una mitad de la esfera lunar recibe luz solar y la otra permanece en noche lunar. Sin embargo, la Luna se desplaza continuamente alrededor de la Tierra, por lo que el ángulo formado entre el Sol, la Luna y nuestro punto de observación cambia cada día.

Imagina una pelota iluminada por una lámpara. Desde cualquier posición, una mitad de la pelota estará iluminada. Pero si caminas alrededor de ella, algunas veces verás casi toda la parte iluminada, otras veces solo una franja y, desde determinado ángulo, prácticamente ninguna.

Eso es esencialmente lo que sucede con las fases lunares.

La superficie iluminada no aparece y desaparece: cambia nuestra perspectiva sobre ella.

Las fases de la Luna no son la sombra de la Tierra

Esta es probablemente la confusión más común.

Si las fases fueran producidas por la sombra terrestre, cada Luna llena tendría que pasar primero por un oscurecimiento parecido a un eclipse. No ocurre así.

Durante una fase creciente, por ejemplo, gran parte de la cara lunar orientada hacia nosotros simplemente se encuentra en noche lunar, mientras otra parte recibe luz solar. La Tierra no está bloqueando esa luz.

La sombra de nuestro planeta solo alcanza la Luna cuando Sol, Tierra y Luna quedan alineados de una manera suficientemente precisa. Entonces ocurre un eclipse lunar, un fenómeno que no sucede todos los meses debido principalmente a la inclinación de la órbita lunar respecto al plano orbital de la Tierra.

Precisamente porque ambas ideas se confunden con frecuencia, el eclipse tendrá su propio artículo dentro del Atlas del cielo.

Cuánto dura un ciclo lunar

Desde una Luna nueva hasta la siguiente transcurren aproximadamente 29.5 días. Este periodo se conoce como mes sinódico.

Puede resultar extraño porque la Luna tarda unos 27.3 días en completar una órbita alrededor de la Tierra. Las dos cifras son correctas.

Mientras la Luna realiza esa vuelta, la Tierra también avanza alrededor del Sol. Cuando la Luna completa sus aproximadamente 27.3 días orbitales, necesita algo más de dos días adicionales para recuperar la misma alineación respecto al Sol y volver, por ejemplo, de Luna nueva a Luna nueva. NASA explica así la diferencia entre el periodo orbital y el ciclo de fases de aproximadamente 29.5 días.

Esto significa también que las fases no caen siempre en los mismos días del calendario. Se desplazan continuamente de un mes a otro.

Cuáles son las ocho fases de la Luna

Aunque la iluminación cambia de forma continua y no mediante saltos, tradicionalmente dividimos el ciclo en ocho fases principales:

Fase Aspecto general desde la Tierra
Luna nueva La cara orientada hacia nosotros está prácticamente oscura
Creciente Aparece una franja iluminada que aumenta cada día
Cuarto creciente Observamos aproximadamente medio disco iluminado
Gibosa creciente Vemos más de la mitad y la iluminación sigue aumentando
Luna llena El disco visible aparece prácticamente completamente iluminado
Gibosa menguante Sigue iluminada más de la mitad, pero disminuye
Cuarto menguante Vuelve a aparecer aproximadamente medio disco iluminado
Menguante Solo queda un creciente fino antes de regresar a Luna nueva

NASA utiliza esta misma secuencia de ocho fases y señala que el ciclo vuelve a comenzar aproximadamente cada 29.5 días.

En la realidad no existe un instante en el que la Luna “salte” repentinamente de creciente a cuarto creciente. La fracción iluminada cambia poco a poco durante todo el mes. Los nombres simplemente dividen un proceso continuo en etapas fáciles de reconocer.

Luna nueva: cuando casi no podemos verla

Durante la Luna nueva, nuestro satélite se encuentra aproximadamente en la misma dirección del cielo que el Sol.

La mitad iluminada apunta principalmente en dirección contraria a la Tierra, mientras la cara orientada hacia nosotros permanece oscura. Además, la Luna está sobre el cielo aproximadamente durante las horas diurnas, muy próxima angularmente al Sol, por lo que resulta extremadamente difícil observarla.

No pasa exactamente delante del Sol en cada Luna nueva. Si lo hiciera, tendríamos un eclipse solar todos los meses. La inclinación de la órbita lunar hace que normalmente pase ligeramente por encima o por debajo de la línea exacta Sol-Tierra.

Pocos días después aparece el fino creciente que marca visualmente el comienzo de un nuevo ciclo para muchos observadores.

Qué significa que la Luna sea creciente

“Creciente” no identifica una única forma.

Significa que la proporción iluminada visible desde la Tierra está aumentando noche tras noche.

Después de la Luna nueva aparece un creciente muy fino. Conforme nuestro satélite continúa su órbita vemos cada vez más de su hemisferio iluminado, hasta llegar al cuarto creciente y posteriormente a la fase gibosa creciente.

Finalmente alcanzamos la Luna llena.

En el hemisferio norte, incluido México, el patrón visual habitual permite reconocer el crecimiento de la zona iluminada de determinada manera, pero memorizar simplemente “derecha crece, izquierda mengua” puede crear problemas cuando se comparan fotografías, orientaciones o vistas desde distintas partes del planeta.

Es más fiable comprender el proceso orbital que depender exclusivamente de una regla visual.

Por qué se llama cuarto creciente si vemos media Luna

El nombre puede parecer contradictorio.

Durante el cuarto creciente vemos aproximadamente la mitad del disco lunar iluminado, pero la palabra “cuarto” no describe la cantidad visible.

Describe la posición de la Luna dentro de su ciclo orbital: ha recorrido aproximadamente una cuarta parte del camino desde la Luna nueva.

NASA recuerda que lo que vemos es aproximadamente la mitad de la mitad de la Luna que está iluminada por el Sol.

Algo equivalente sucede con el cuarto menguante o tercer cuarto: la Luna ha avanzado aproximadamente tres cuartas partes de su ciclo, aunque desde la Tierra volvamos a percibir medio disco iluminado.

Qué ocurre durante la Luna llena

En Luna llena, la Tierra se encuentra aproximadamente entre el Sol y la Luna.

Desde nuestra perspectiva, la cara lunar orientada hacia nosotros recibe prácticamente toda la iluminación solar visible, de modo que observamos el disco completo brillante.

Por esa geometría, la Luna llena aparece aproximadamente en la región opuesta al Sol: suele salir cerca del atardecer, alcanzar posiciones altas durante la noche y ponerse alrededor del amanecer.

Tampoco en este caso la alineación suele ser perfecta.

Si Sol, Tierra y Luna se alinearan exactamente en cada plenilunio, cada Luna llena produciría un eclipse lunar. Como la órbita lunar está inclinada, la mayoría de las veces nuestro satélite pasa por encima o por debajo de la sombra terrestre.

Qué significa que la Luna sea menguante

Después de la Luna llena, la fracción iluminada que observamos comienza a disminuir.

Primero tenemos una Luna gibosa menguante, todavía iluminada en más de la mitad. Después llega el cuarto menguante y, finalmente, un creciente cada vez más estrecho antes de regresar a la Luna nueva.

La fase también modifica los horarios aproximados en los que podemos encontrar la Luna.

Una Luna llena domina la noche. El cuarto menguante aparece principalmente durante la segunda mitad de la noche y la mañana, mientras que un creciente menguante puede observarse antes del amanecer y durante parte del día. NASA detalla cómo los horarios aproximados de salida y puesta cambian progresivamente con cada fase.

Por eso la pregunta “¿había Luna aquella noche?” no se responde únicamente sabiendo la fase.

También interesa saber a qué hora ocurrió el acontecimiento y dónde se encontraba la Luna respecto al horizonte.

¿La fase de la Luna es diferente según el país?

No en el sentido de que México tenga una fase y España otra completamente distinta al mismo instante.

La geometría Sol-Tierra-Luna es global, por lo que en un mismo momento la Luna está en la misma etapa de su ciclo para todos los observadores terrestres. NASA señala expresamente que las personas de todo el planeta observan la misma fase.

Lo que sí cambia es su orientación aparente.

Un observador situado en el hemisferio sur puede verla rotada respecto a alguien situado en el hemisferio norte. Incluso entre diferentes latitudes la orientación respecto al horizonte puede variar.

También cambian las horas en que aparece sobre el horizonte y su trayectoria por el cielo.

Por eso conviene distinguir entre dos preguntas:

¿Qué fase tenía la Luna? Depende fundamentalmente del momento.

¿Cómo y dónde se veía desde Monterrey, Guadalajara o cualquier otro lugar? Entonces también necesitamos la ubicación del observador.

Cómo saber qué fase de la Luna había en una fecha

No es necesario intentar contar días desde una Luna llena que recuerdes.

Las fases lunares pueden calcularse astronómicamente para fechas pasadas y futuras. Existen efemérides y servicios de instituciones científicas que proporcionan las fechas y horas de las fases principales.

El U.S. Naval Observatory, por ejemplo, ofrece un servicio que calcula Luna nueva, cuarto creciente, Luna llena y cuarto menguante para cualquier año comprendido entre 1700 y 2100. Sus resultados se proporcionan en Tiempo Universal, lo que obliga a tener en cuenta la zona horaria cuando una fase ocurre cerca del cambio de fecha local.

Para averiguar la Luna de un acontecimiento concreto, un procedimiento fiable es:

  1. identificar la fecha;
  2. añadir la hora si se conoce;
  3. establecer correctamente la zona horaria;
  4. consultar una efeméride astronómica;
  5. comprobar las fases principales inmediatamente anterior y posterior;
  6. calcular o consultar la fracción iluminada para ese momento si se necesita mayor precisión.

Para una respuesta sencilla como “era Luna llena” puede bastar con conocer la fase principal más cercana.

Para reproducir visualmente cómo se veía realmente la Luna, interesa utilizar la fecha y hora exactas y obtener la iluminación correspondiente a ese instante.

Una fecha puede contener un cambio de fase

Este detalle es fácil de pasar por alto.

Las fases principales ocurren en instantes concretos, no durante todo un día civil.

Por ejemplo, una Luna llena puede producirse a determinada hora en Tiempo Universal. Dependiendo de la zona horaria, ese instante podría corresponder todavía al día anterior en México.

El servicio del Observatorio Naval advierte precisamente que sus tablas de fases utilizan Universal Time.

Por eso, si una fecha tiene importancia personal y queremos máxima fidelidad, conviene conocer al menos:

fecha + hora + zona horaria.

Es el mismo principio que aplicamos al explicar qué datos necesitas para hacer un mapa estelar: una fecha escrita en un calendario no siempre identifica por sí sola un instante astronómico universal.

¿Se puede saber la fase lunar de una fecha de hace décadas?

Sí.

No necesitamos disponer de una fotografía tomada aquella noche.

Los movimientos orbitales de la Tierra y la Luna permiten calcular retrospectivamente la geometría del sistema. Por eso las efemérides pueden indicar cuándo ocurrieron lunas nuevas, llenas y cuartos hace décadas e incluso siglos dentro de los intervalos cubiertos por sus modelos.

Por ejemplo, el servicio del U.S. Naval Observatory permite consultar las fases principales desde 1700 hasta 2100.

Esto permite responder preguntas como:

“¿Qué Luna había cuando nací?”

“¿Qué fase tenía durante nuestra boda?”

“¿Había Luna llena la noche de nuestro primer viaje?”

“¿Cómo estaba iluminada durante una fecha familiar de hace treinta años?”

La respuesta puede obtenerse mediante cálculo, no mediante una reconstrucción artística aproximada.

Fase lunar y porcentaje iluminado no son exactamente lo mismo

Dos conceptos suelen utilizarse como si fueran intercambiables, pero aportan niveles distintos de detalle.

La fase proporciona una categoría: creciente, cuarto creciente, gibosa creciente, Luna llena y así sucesivamente.

El porcentaje o fracción iluminada indica qué proporción del disco visible está iluminada en un momento determinado.

Dos noches consecutivas pueden clasificarse ambas como “gibosa creciente”, aunque una muestre, por ejemplo, bastante menos superficie iluminada que la otra.

Por eso, si únicamente queremos describir una noche, el nombre de la fase puede ser suficiente.

Si queremos reproducir gráficamente la Luna de un momento específico, la fracción iluminada y la geometría exacta proporcionan una representación mucho más fiel.

El Observatorio Naval dispone además de servicios que calculan específicamente la fracción iluminada para fechas determinadas.

¿La Luna se veía igual a cualquier hora de ese día?

No exactamente.

La fase cambia lentamente, así que durante unas pocas horas la diferencia en iluminación normalmente será pequeña. Sin embargo, la posición de la Luna sobre el cielo puede cambiar muchísimo a lo largo de esas mismas horas debido a la rotación de la Tierra.

Puede estar debajo del horizonte al comenzar una celebración y aparecer varias horas después.

Además, cerca del instante exacto de una fase principal, conocer la hora permite decir si el acontecimiento ocurrió antes o después de ese momento astronómico.

Esto demuestra nuevamente que existen dos niveles diferentes:

cómo estaba iluminada la Luna, determinado principalmente por la geometría Sol-Tierra-Luna;

y

dónde aparecía en el cielo, que también depende del lugar y de la hora.

La fase tampoco indica automáticamente si la Luna era visible

Saber que una noche correspondía a cuarto creciente no garantiza que la Luna estuviera delante de una persona en cualquier momento de esa noche.

Cada fase tiene horarios aproximados característicos.

Una Luna creciente se observa con facilidad durante la tarde y primeras horas nocturnas. Una Luna llena permanece visible durante prácticamente toda la noche. Un cuarto menguante aparece principalmente de madrugada y durante la mañana.

Además, incluso cuando astronómicamente está sobre el horizonte, las nubes, edificios, montañas o condiciones atmosféricas pueden impedir verla.

Por eso debemos distinguir entre:

la Luna estaba astronómicamente en determinada posición

y

alguien realmente pudo verla desde ese lugar.

Las efemérides permiten reconstruir lo primero. Para afirmar lo segundo necesitaríamos conocer también las condiciones reales de aquella noche.

Por qué una Luna llena puede parecer llena durante varios días

El instante de Luna llena es matemáticamente concreto, pero nuestros ojos no son instrumentos capaces de distinguir diferencias mínimas de iluminación.

Durante la noche anterior o posterior al plenilunio, el disco puede seguir pareciendo prácticamente circular.

NASA explica que una Luna llena puede aparentar estar llena durante un par de días alrededor del instante exacto de la fase.

Por eso una persona puede recordar perfectamente “una Luna llena” aunque astronómicamente el máximo hubiera ocurrido algunas horas antes o después.

Cuando queremos conservar una fecha concreta, conviene utilizar el cálculo y no depender exclusivamente del recuerdo visual.

¿Por qué a veces vemos la parte oscura de una Luna creciente?

Durante un creciente fino puede distinguirse débilmente el resto del disco lunar, aunque esa zona no esté iluminada directamente por el Sol.

Este fenómeno se conoce como luz cenicienta o earthshine.

La luz solar llega a la Tierra, nuestra superficie y atmósfera reflejan parte hacia la Luna y esa iluminación regresa nuevamente hacia nosotros. El resultado es un tenue resplandor que permite distinguir la parte nocturna del disco.

NASA incluye esta iluminación terrestre entre los fenómenos visibles asociados a las fases lunares.

Es una buena demostración de que “parte oscura” no significa necesariamente ausencia absoluta de luz.

La Luna no siempre parece tener exactamente el mismo tamaño

La fase tampoco determina por sí sola el tamaño aparente del disco.

La órbita lunar es ligeramente elíptica, por lo que la distancia entre la Tierra y la Luna cambia a lo largo del mes. Como consecuencia, su diámetro aparente varía ligeramente.

Esto es independiente de que esté creciente, llena o menguante.

También existe la libración, un pequeño movimiento aparente de balanceo que nos permite observar, con el tiempo, algo más de la mitad total de la superficie lunar. NASA explica que las variaciones en velocidad orbital y orientación producen ese efecto de ligero giro o cabeceo.

Para reconocer simplemente una fase no necesitas considerar estos detalles. Pero sí son relevantes cuando se pretende recrear la apariencia lunar con un nivel elevado de precisión.

Qué necesitas para reconstruir la Luna de una fecha especial

Si únicamente quieres conocer la fase general, la fecha suele ser suficiente en muchos casos.

Si quieres saber cómo se veía con mayor precisión, conviene añadir:

hora exacta, para calcular el instante astronómico;

zona horaria, para interpretar correctamente esa hora local;

ubicación, si además quieres saber dónde estaba la Luna sobre el horizonte;

y, cuando el sistema lo permita, datos astronómicos capaces de calcular fracción iluminada, orientación y posición.

Esta jerarquía ayuda a no exigir información innecesaria.

Para responder “¿era creciente o llena?” no necesitas la dirección exacta de una casa.

Para reconstruir la Luna sobre el cielo de una boda a las 22:15 desde Monterrey, la ubicación y la hora sí pasan a formar parte de la respuesta.

La Luna dentro de un mapa estelar

Una representación del cielo puede incorporar la Luna junto con estrellas, constelaciones y horizonte.

Pero colocar simplemente una Luna decorativa no equivale a reconstruir el cielo de aquella fecha.

Si el objetivo es representar un momento real, deberían coincidir tanto su fase como su posición astronómica con el instante elegido.

Esto resulta especialmente interesante porque la Luna cambia mucho más perceptiblemente de una noche a otra que las figuras de las constelaciones. Dos mapas estelares separados por pocos días pueden conservar patrones estelares muy parecidos mientras muestran una Luna completamente diferente en iluminación y posición.

Por eso la fase lunar aporta una segunda capa temporal al mapa.

Las estrellas permiten reconstruir la estructura del firmamento; la Luna ayuda a reconocer en qué punto de su propio ciclo se encontraba aquella noche.

Preguntas frecuentes sobre las fases de la Luna

¿Por qué la Luna cambia de forma?

La Luna no cambia físicamente de forma. El Sol mantiene iluminada aproximadamente la mitad de su superficie y, conforme orbita la Tierra, vemos diferentes proporciones de esa mitad iluminada.

¿Las fases son producidas por la sombra de la Tierra?

No. La sombra terrestre interviene durante un eclipse lunar. Las fases normales se producen por nuestra perspectiva cambiante de la parte de la Luna iluminada por el Sol.

¿Cuánto dura un ciclo completo?

Aproximadamente 29.5 días desde una Luna nueva hasta la siguiente.

¿Por qué la órbita dura 27.3 días pero las fases 29.5?

Porque mientras la Luna orbita la Tierra, nuestro planeta también avanza alrededor del Sol. La Luna necesita algo más de dos días adicionales para recuperar la misma geometría respecto al Sol.

¿La fase lunar es distinta en México que en otros países?

No al mismo instante. Todo el planeta comparte esencialmente la misma fase lunar, aunque la orientación aparente y la posición respecto al horizonte pueden cambiar según la ubicación del observador.

¿Puedo saber qué Luna había el día que nací?

Sí. Las efemérides astronómicas permiten calcular las fases lunares de fechas pasadas. Si además conoces la hora y el lugar, puede reconstruirse con mayor precisión su apariencia y posición en el cielo.

¿Necesito conocer la hora?

Para identificar una fase general, muchas veces no. Para una reconstrucción precisa sí es recomendable, especialmente cuando una de las fases principales ocurrió durante ese mismo día.

¿Una Luna llena dura toda la noche?

El instante astronómico de Luna llena es concreto. Sin embargo, visualmente el disco puede parecer prácticamente lleno durante aproximadamente un par de días alrededor de ese momento.

Una fecha también tiene una Luna

Cuando pensamos en recordar un momento mediante el cielo solemos imaginar primero las estrellas. Pero aquella noche también tenía una Luna concreta: quizá un creciente apenas visible, un cuarto iluminando parte del cielo o un disco casi completamente lleno.

Esa apariencia no necesita inventarse.

Los movimientos de la Luna permiten reconstruir qué fase correspondía a una fecha y, con suficiente información, dónde se encontraba respecto al observador.

Así, una fecha no solo puede asociarse con un mapa de estrellas. También pertenece a un punto específico dentro del ciclo lunar, otra de las piezas que hacen que dos noches nunca sean astronómicamente idénticas.